Los movimientos sociales y la tecnopolítica.

Carlos Alonso Alcántara

En los últimos años se ha gestado una condición de autoorganización política y comunicación en la red o la web, mismas que han repercutido en los espacios físicos y las entidades políticas. Más allá de un complejo conglomerado de diferentes circunstancias, intereses políticos y económicos, así como la redefinición de los actores políticos y las condiciones del ejercicio del poder, la participación ciudadana ha tenido un cauce importante en los espacios digitales. Este proceso se ha identificado como esquemas de la Tecnopolítica.

La Tecnopolítica es el proceso de adaptación de adaptaciones (valga la redundancia) de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en los órganos de gobierno, las organizaciones civiles y los movimientos populares. Es diferente al e-gobierno y a la denominada Política 2.0, ya que la tecnopolítica parte de la idea de que las TIC son esenciales para la organización de una política transformadora, de cauce a la participación ciudadana y de apertura a los procesos deliberativos (Kurban, 2017).

El espacio digital es un territorio donde se marcan la multiplicidad de voces y posturas, que pueden concretarse en el espacio social. Así, existen contextos específicos que se aglutinan para un plausible cambio o una reconfiguración político-social que surge desde las redes sociodigitales, los dominios y/o espacios digitales. De esta manera, este escrito ofrece un panorama de los procesos de la Tecnopolítica, como parte integradora de los movimientos de resistencia social. No se trata de un recuento histórico, sino de una referencia del uso de la tecnología en los movimientos sociales.

Resistencia en el ciberespacio

La participación de la resistencia civil en los espacios digitales no es nueva. En 1988, el Instituto para la Comunicación Global (IGC por sus siglas en inglés) trabajó desde la Web 2.0 con organizaciones civiles de México, Estados Unidos y Canadá para fijar la resistencia contra el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) (Shulz, 2010). Desde 1991 se fijó una resistencia digital al TLCAN con la ONG Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio (RMALC, 2002), y en 1994, el levantamiento del EZLN en Chiapas se consideró un caso prototipo de conflicto social y el uso de internet.

En un entorno de la Web 3.0 ya se notaba la importancia de las redes sociodigitales en la participación política de resistencia civil. En 2009 tenemos dos momentos importantes que daban indicios al respecto: las transformaciones en Islandia con el movimiento “La revolución de las cacerolas”, y la resistencia civil en redes ante la falta de transparencia en las elecciones de 2009 en Túnez, con las que el presidente Ben Ali se mantuvo otro periodo en el poder.

También fueron importante las redes y el espacio digital en las revoluciones del mundo árabe en el año 2010 (Egipto, Bahrein, Libia, Túnez y Yemen), en la llamada rebelión española “Movimiento de los Indignados del 15M”; o bien, el “Movimiento Occupy Wall Street” en Estados Unidos en 2011, y también se suma el “Movimiento #YoSoy132” en México, en el año 2012.

Además, el uso de las tecnologías digitales fue importante en las protestas sociales de 2013, en Brasil, contra el modelo de crecimiento y los gastos de la Copa del Mundo de futbol de 2014, así como en los Juegos Olímpicos de 2016. Asimismo, en Brasil, en 2015, se dieron fuertes movilizaciones de resistencia en las calles contra la política de su presidenta, Dilma Rousseff. De igual forma, es importante destacar la jornada de protestas venezolanas realizadas por jóvenes, estudiantes universitarios y activistas de partidos políticos de oposición, entre febrero-abril de 2014. En todas ellas, la tecnología se mantuvo presente.

No sólo en Latinoamérica se ha dado la acción política en la calle, también en Asia durante 2014: la “Revolución de los paraguas” en Hong Kong, por el movimiento Occupy Central with Love and Peace y el Consejo Estudiantil Scholarism, movimiento que exigía mayores libertades políticas en la ciudad-estado administrada por China.

En Europa tenemos dos ejemplos que tuvieron poca atención en los medios tradicionales y que se gestaron desde el espacio virtual; en julio de 2020, bajo el lema “A defender la democracia”, se dieron masivas protestas ciudadanas en Bulgaria en contra del state capture y el abuso de poder del gobierno de B. Borisov; además, fueron importantes las manifestaciones ciudadanas surgidas en redes sociodigitales en contra de A. Vucic, presidente de Serbia.

Los tiempos han cambiado y las redes sociodigitales forman parte de los procesos de resistencia y la acción política en las calles. Los procesos de resistencia y de acción política desde la esfera digital tienen, asimismo, sesgos muy importantes en lo social y cultural.

Resistencia digital y activismo político

Es larga la lista para citar los movimientos que comenzaron hace décadas y los personajes de una resistencia social, como el párroco francés que hizo 32 años de trabajo pastoral en Chenalhó, Michel Chanteau, quien murió en junio de 2022; el fotógrafo sociodocumental y fotorreportero brasileño Sabatiaô Salgado o la activista, escritora y directora de cine, Susan Sontang, quien es considerada una de las intelectuales más influyentes en la cultura estadounidense de las últimas décadas.

En México son poco recordadas las voces de resistencia o trovadores de la canción revolucionaria en las décadas de 1960 y 1970: José de Molina, Judith Reyes, León Chávez Teixeiro, Margarita Bauche, entre otros. Personajes que fueron precursores en la resistencia civil y, por cierto, se puede encontrar la discografía casi completa en YouTube de algunos de estos personajes.

En la esfera digital se han posicionado movimientos que se identifican con diversos principios y banderas que marcaron la historia de la acción colectiva; son movimientos de resistencia y acción colectiva que no fueron mediatizados por los grandes conglomerados. Es un hecho que la red estaba siendo utilizada de forma marginal. En 2001, en México se generó un movimiento social en torno a la Marcha del Color de la Tierra del EZLN (2001), y el reconocimientos y estatus de autonomía de los pueblos indígenas. En Ecuador, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), realizó una movilización a favor de una Nueva constitución Plurinacional y Derechos de la Naturaleza. En Bolivia se impulsó la Guerra del agua de Cochabamba y la Guerra del gas, también conocida con Masacre de Octubre, en 2003.

En Chile, la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco Malleco (CAM), impulsó el movimiento Mapuche del Tiempo de Wichafe a favor de la “verdad histórica” del movimiento mapuche y la recuperación de tierras ancestrales. Este movimiento, también llamado “Conflicto Mapuche o la Aracunía rebelde”, representa un hito de las luchas indígenas en Latinoamérica junto con el EZLN, por lo que también se le llamó, “Movimiento del Chiapas chileno”. Asimismo, es conocida en México la defensa de Wirikuta por importantes artistas que utilizaron el espacio digital.

En 2021, en las redes sociodigitales se expuso la defensa de los derechos agrarios en la comunidad de San Juan de Guadalupe y sus anexos, Tierra Blanca y San Miguelito, San Luis Potosí, contra las empresas inmobiliarias que pretendían levantar una construcción habitacional con el nombre de Las Cañadas, en un terreno de 1,805 hectáreas; una investigación realizada por el periodista mexicano Julio Hernández y expuesta en redes sociodigitales, misma que tuvo repercusiones en la esfera política mexicana.

Además, es importante tomar en cuenta, en este escueto hilo histórico de la resistencia colectiva, el Tercer Congreso Nacional Indígena, derivado del “Movimiento de Participación Popular” en Uruguay, en 2009; o bien, la organización de foros internacionales, el Foro del Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación, conocido como el “Informe McBride”, además del Foro de Porto Alegre, de 2001-2020; el Foro de Belgrado, el Foro de Sevilla, así como el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible (2017), por citar tan sólo algunos.

Un caso peculiar es el Foro de la Tierra en 2014, cuyo objetivo fue promover el acceso seguro y equitativo a la tierra, y su control por parte de hombres y mujeres que viven en la pobreza, organizados en la Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra (International Land Coalition-ILC), y en la que participaron 34 miembros de 14 países.

El uso de redes sociodigitales

En la actualidad, la lucha persiste por parte de los pueblos indígenas, de los sectores sociales en resistencia y de las comunidades latinoamericanas. La renovación en su acción colectiva empieza a vincularse desde sus demandas particulares con las diferentes organizaciones sociales, y para ello están usando las redes sociodigitales, además de los dominios web o espacios virtuales de resistencia.

Por ejemplo, desde la plataforma de TikTok podemos seguir la movilización en favor de la movilización y del derecho a la protesta social en Ecuador, movimiento que inició en junio de 2022. La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) impulsa en las calles y en lo digital la Carta: proteger el derecho de los pueblos indígenas a la protesta. Asimismo, el “Movimiento de Autonomía del pueblo mapuche o Autogobierno de Wallmapu” sigue vigente y podemos observarlo en YouTube y otras redes sociodigitales, donde están los documentos que dan base a la acción política.

También es factible consultar, en redes sociodigitales, la resistencia social de las comunidades indígenas de Lázaro Cárdenas, en Topolobampo, Sinaloa, en relación con la construcción de una planta para producir amoniaco por parte de la subsidiaria de la firma alemana Proman, Gas y Petroquímica de Occidente. En julio de 2022 ha tomado especial relevancia la resistencia, dada la presión que tienen los inversores motivada por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Entre 2019 y 2020 se realizaron importantes movilizaciones masivas contra el presidente de Chile, Sebastián Piñera, ya que sectores de la población participaron en una nueva jornada de “Super lunes de protestas” en Santiago. Las redes sociodigitales fueron determinantes para este proceso de resistencia, en especial Facebook y los grupos de WhatsApp, así como el medio web Interferencia; el hashtag que aglutinó el descontento fue #EllosSon.

En Chile, también los medios digitales, las redes sociodigitales y las comunidades digitales tuvieron un peso importante en el debate sobre el plebiscito del 4 de septiembre de 2022 para aprobar la nueva Constitución Política; por ejemplo, la organización ciudadana Aprueba x Chile –que reúne a 135 organizaciones de la sociedad civil– lanzó en redes, el 6 de julio de 2022, el video “Depende de ti”, que toma una postura en favor de aprobar la nueva Constitución. Los principales partidos de la derecha tradicional chilena respaldan la opción del rechazo. El debate político se realizó en medios tradicionales, así como en las plataformas digitales.

 En síntesis, a lo largo del tiempo se ha desarrollado una serie de voces de organizaciones políticas que han desmitificado la cultura del acceso a la red y las “planopias a favor de la hipermediación y las narrativas del dominio digital” (Silva, 2014). De esta forma, la tecnopolítica –entendida como el uso y la concepción de las herramientas tecnológicas para la comunicación, la organización y la acción políticas– ha marcado un cambio en las formas de la comunicación política de los grupos de resistencia y acción social.

REFERENCIAS

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Bustamante, E. (coord.). (2008). Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. España: Gedisa.

Casero-Ripollés, A. y Gutiérrez Rubí, A. (junio-septiembre 2014). Un cambio de paradigma. Democracia y nuevos medios digitales. TELOS. Cuadernos de Comunicación e Innovación. 1-3. En: https://telos.fundaciontelefonica.com

Carbonell, M. (2016). La vida en línea: El impacto de las redes sociales. México: Tirant Humanidades.

García, M. (2018). Movimiento digital. México: Iexe Edit.

Koeningsberger, G. (2014). Los inicios de internet en México. México: UNAM.

Kurban, C., Peña-López, I. y Haberer, M. (2017). ¿Qué es la tecnopolítica? Esquema conceptual para entender la política en la era digital. IDP. Revista de Internet, Derecho y Política, 24. En: https://doi.org/10.7238/idp.v0i24.3061.

Olivares, E. (25 de noviembre de 2016). Para la UNAM, las redes sociales son ya poderosa herramienta de difusión. La Jornada. En: https://www.jornada.com.mx/2016/11/25/sociedad/044n2soc

Silva, V. (2014). Caos y catástrofe. Un debate sobre las teorías críticas entre América Latina y Europa. España: Gedisa (Comunicación).

Schulz, M. (julio-diciembre 2014). Nuevos medios de comunicación y movilización transnacional: el caso del Movimiento Zapatista. Perfiles latinoamericanos, 22 (44). En: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-76532014000200007

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