Las juventudes en San Luis Potosí: ciudadanía y participación por juventudes universitarias de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en la capital del estado

Susana Herrera Guerra

Youth in San Luis Potosí: Citizenship and participation by university students from the Universidad Autónoma de San Luis Potosí, in the state capital

 

Resumen

El concepto moderno de ciudadanía se ha relacionado con los procesos políticos electorales y la emisión del voto, así como con la formación de los estados nacionales; sin embargo, a últimas fechas se ha hecho evidente ampliar su espacio de acción e influencia, como la definición teórica del término, al incluir aspectos que involucren a la población en forma activa, a través de las modificaciones en sus entornos, ampliando el término propuesto por Marshall y Bottomore, en 1950, a ciudadanía crítica, ciudadanía social y, con la invención de las redes digitales, ciudadanía digital, misma que integra una participación desde abajo (bottom-up), a partir de tres niveles: bajo, medio, y alto.

La Universidad Autónoma de San Luis Potosí se ha instituido como un referente para la educación académica en la región, por la calidad de los programas que la integran y el número de estudiantes que cada año se matricula. En este sentido, se ha buscado conocer el grado de participación e involucramiento de las juventudes universitarias que actualmente estudian en la UASLP, en las plataformas digitales, haciendo uso de la ciudadanía digital y desde tres líneas temáticas, tomando como referencia un diseño probabilístico de muestreo aleatorio simple, bajo un criterio no probabilístico y de bola de nieve, aplicado a hombres y mujeres (en formato desagregado por género), a través de la plataforma Google Forms, en los meses de febrero a mayo del año 2023.

Palabras clave: ciudadanía digital; juventudes universitarias; participación; formación universitaria; transformación.

 

Abstract

The modern concept of citizenship has been related to electoral political processes and the casting of votes, as well as the formation of national states; however, lately it has become evident to expand its space of action and influence, such as the theoretical definition of the term, by including aspects that actively involve the population, through modifications in their environments, expanding the term proposed by Marshall and Bottomore in 1950 to critical citizenship; social citizenship; and with the invention of digital networks, digital citizenship, which integrates participation from below (bottom-up), and from three levels: Low; Medium; and High. The Universidad Autónoma de San Luis Potosí has established itsef as a benchmark for academic education in the region, due to the quality of the programs that comprise it, as well as the number of students that enroll each year. Finally, we sought to know the degree of participation and involvement of university youth currently studying at the UASLP, in a digital plataforms, making use of digital citizenship and from three thematic lines, taking as a reference a probabilistic design of simple random sampling, under a non probabilistic and snowball criterion applied to men and women (in a gender-disaggregated format) through the Google Forms platform, in the moths of February to May, 2023.

Key words: Digital citizenship; university youth; stake; University education; transformation.

Introducción


El ensayo académico que se presenta a continuación aborda tres áreas temáticas: la ciudadanía y la ciudadanía digital; el estudiantado que en la actualidad se encuentra matriculado en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (
UASLP), el número de facultades y programas académicos, y que guarda relación con ser la universidad pública con mayor presencia en el estado, e incluso en la región y, en tercer lugar, las juventudes universitarias que en este momento están estudiando en algún programa académico en la UASLP y su nivel de participación e involucramiento en los espacios mediáticos y digitales, a partir del modelo bottom-up y desde su participación ciudadana de Nivel bajo, pasando por el Nivel medio y culminando en el Nivel alto. 

El concepto moderno de ciudadanía ha sido asociado a la participación de la ciudadanía en procesos políticos y electorales, eliminando otras formas de involucramiento que resultan trascendentes para la vida democrática de los países. En este sentido, el primer apartado comienza con un recuento histórico de la formación de la ciudadanía y la conceptualización moderna, a partir de la Revolución Francesa y la Declaración de los Derechos del Hombre. Posteriormente se evidencia la necesidad de integrar a la población en la vida social, comunitaria y la realidad inmediata, desde la “ciudadanía crítica”. Por último, se abarcan aspectos relacionados con la identidad, la capacidad de tolerancia y el trabajo por el bien común, desde la “ciudadanía social”. La incorporación a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y la apropiación significativa por nuestras juventudes, hace necesario integrar el término “ciudadanía digital”, que para nuestro objeto de estudio “las juventudes universitarias”, requiere de un análisis centrado en la horizontalidad, partiendo del modelo bottom-up, y desde el análisis de la participación ciudadana en tres niveles: bajo, medio y alto. 

La Universidad Autónoma de San Luis Potosí se ha convertido en la principal captadora de alumnos y alumnas, tanto en la capital del estado como al interior y en la región. En la actualidad ofrece 212 programas académicos y en su matrícula cuenta con un total de 24,498 jóvenes en la capital del estado y 5,837 al interior. Las facultades que concentran el mayor número de estudiantes son la Facultad de Ingeniería, seguida por la Facultad de Contaduría y Administración, y la Facultad del Hábitat. El número de matrícula femenina es mayor a la masculina, tanto en el nivel Técnico Superior como en los niveles de Bachillerato, Licenciatura y Posgrado –con porcentajes de 63.1%, 55.3%, 53% y 52.3%–, se observa cómo existe un determinante cultural y social que liga a las mujeres jóvenes con ciertas áreas de investigación y aplicación del conocimiento, frente a sus contrapares varones, creando diferencias significativas en la matrícula para determinadas carreras (UASLP, 2023).

Por último, los resultados que se presentan parten de un estudio interdisciplinario que cuyo objetivo general es analizar el grado de interacción, participación e incidencia del estudiantado universitario de la UASLP tanto en los espacios mediáticos como en los digitales; específicamente a partir del diseño y de la aplicación de un instrumento llevado a cabo en formato digital, a través de la plataforma Google Forms. En este sentido, se conformó el diseño probabilístico de muestreo aleatorio simple, bajo un criterio no probabilístico y de bola de nieve a hombres y mujeres, en formato desagregado por género, que cursan actualmente una carrera universitaria en la UASLP, en los meses de febrero a mayo del año 2023. El diseño del instrumento se dividió en tres líneas temáticas de análisis: perfil sociodemográfico-socioeconómico y relación con el entorno; relación con los espacios mediáticos y digitales (acceso, usos y formas de participación); y ciudadanía activa: creación de contenidos –generación de cambios en los contenidos publicados– modificación tanto en las políticas de los espacios mediáticos como en las plataformas digitales.

Ciudadanía y ciudadanía digital: contexto general…

El concepto moderno de ciudadanía ha sido relacionado con el proceso político electoral y la consecuente emisión del voto; sin embargo, incluye también diversos aspectos relacionados tanto con la acción colectiva y la participación activa en las políticas públicas, como en los movimientos sociales comunitarios. Sin duda la Revolución Francesa se instituye como un parteaguas sobre la conceptualización de la ciudadanía moderna, a través de la Declaración de los Derechos del “Hombre”, donde se identifica al ciudadano como portador de derechos y obligaciones, más allá de los supuestos medievales relacionados con la esclavitud y la servidumbre, reivindicando la igualdad y el estatus de ciudadanía política. Recordemos que el proceso de ciudadanía para las mujeres abarcó un mayor período de tiempo, a pesar de representar la mitad de la población mundial, logrando su reivindicación ciudadana a lo largo del siglo XX, en primera instancia a través del voto y luego en la búsqueda de la equidad en diversos espacios de representación y participación política y social.

Es necesario puntualizar acerca del planteamiento más influyente y la base para abordar la ciudadanía moderna, propuesto por Marshall y Bottomore en la década de 1950, y con el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Su propuesta se fundamenta en la importancia de garantizar los derechos políticos, civiles y sociales, con el fin de logar el pleno ejercicio de la ciudadanía, otorgada como condición para quienes son considerados “miembros plenos de una comunidad” (Marshall y Bottomore, 1998, pág. 37), e incluye tres dimensiones que se relacionan con los derechos que adquiere el ciudadano y la ciudadana sólo por el hecho de ser miembro de una comunidad social: el derecho civil; el derecho político, y el derecho social (Molina et al., 2023, pág. 207). (1)

Si bien el Estado es el que otorga la ciudadanía, son las y los ciudadanos quienes, a partir de valores y pautas de comportamiento, la hacen real; así, Robert Dahl introduce el término de “ciudadanía activa” en 1992 y compromete al sujeto con el Estado, al mantener una mayor participación de la ciudadanía, tanto en la vida política como en los asuntos públicos (Dahl, 1992). La “ciudadanía crítica”, planteada por Barry Clarke (2000, citado en Buenrostro, 2012), describe una visión más amplia, de conciencia y toma de decisión, tanto política como social y comunitaria, abarcando la vida cotidiana y la realidad inmediata. La “ciudadanía social”, por su parte, abarca aspectos relacionados con la identidad –étnica, religiosa, regional y nacional–, la capacidad de tolerancia y el trabajo conjunto para el bien común (Kymlicka,1996; Freijeiro, 2008; Sen, 2000). 

El proceso de incorporación a las TIC se lo han apropiado de forma significativa las personas jóvenes en nuestro país, quienes han usado los espacios virtuales de manera más completa y compleja, frente a otros grupos etarios, como la niñez o la población adulta.(2)

En este sentido, el proceso de interacción, participación e incidencia en los espacios virtuales, en forma permanente, hace relevante abordar el concepto de ciudadanía digital como: “habilidades, pensamientos y acciones en internet que permiten a la gente comprender, navegar, involucrarse y transformarse a sí mismos, a la comunidad, a la sociedad y al mundo” (Choi, Glassman y Cristol, 2017, pág. 107).

Es importante precisar que si bien el derecho a la ciudadanía digital es universal, el hacer uso de éste debe pasar por una serie de factores, como las habilidades, destrezas y capacidades que son necesarias para el uso provechoso de una red digital; en segundo lugar, y específicamente abordando nuestro objeto de estudio, las juventudes y las juventudes universitarias no son homogéneas, ya que en su definición y análisis profundo se observan fragmentaciones diversas, mismas que condicionan las formas de acceso, los usos, el aprovechamiento y las formas de participación ciudadana en los espacios digitales, evidenciando una brecha digital y brecha digital de género –al reproducirse diferencias en el acceso, los usos y la participación ciudadana entre hombres y mujeres. (3)

En este sentido, para abordar la ciudadanía digital en las juventudes universitarias es necesario acotar los canales de interacción que se generan, mediante las redes digitales, mismos que determinan las formas de participación, en primera instancia desde la verticalidad (top-down), haciendo uso de la vigilancia y el control, desincentivando una implicación y la toma de decisiones entre las y los internautas. En sentido paralelo, el nivel bottom-up puntualiza maneras alternativas de interacción en las redes digitales, a través de una participación más integradora, involucrando a la ciudadanía en una forma vinculante y activa (Cáceres, Brändle, Ruiz y Morales, 2020, pág. 330).

Desde este panorama de análisis, podemos definir la participación ciudadana de las juventudes universitarias, a partir de tres niveles de ciudadanía digital: nivel bajo (alfabetización digital, uso de redes sociales y aprovechamiento de funciones para tareas escolares o laborales); nivel medio (comunicación en redes digitales, mediante la participación e interacción –se aprueban o desaprueban contenidos y se comparten), y nivel alto (creación de contenidos, participación colaborativa en comunidades digitales para un fin específico; confrontación-colaboración con plataformas digitales, para cambios sustantivos que regulen y beneficien a las y los internautas).

Universidad Autónoma de San Luis Potosí, contexto general… 

Actualmente, la UASLP es la principal captadora de jóvenes que buscan continuar con sus estudios universitarios en San Luis Potosí capital, y al interior del estado en sus distintas sedes, al ofrecer 212 programas académicos. Si bien el mayor porcentaje se relaciona con los programas educativos a nivel Licenciatura (49%), ésta también ofrece programas en el nivel Técnico Superior (9.6%), de Especialidades (16%), así como Maestrías (23.1%) y Doctorados (10.4%) (UASLP, 2023). (4)

Si bien el número de centros educativos y alumnado se concentra en la capital del estado al sumarse un total de 24,498 jóvenes, al interior del estado y a través de sus cuatro centros educativos, 5,837 jóvenes se encuentran llevando a cabo sus estudios universitarios. Éstos concentran el mayor número de alumnos y de alumnas, derivado de la oferta educativa y son, en primer lugar, la Facultad de Ingeniería con 4,450 alumnas y alumnos; en segundo lugar, la Facultad de Contaduría y Administración que suma 4,049 alumnas y alumnos y, en tercer lugar, la Facultad del Hábitat, con 2,497 alumnas y alumnos. La cantidad de programas educativos no se encuentra relacionado con el número de estudiantes matriculados, ya que hay facultades con una cantidad amplia de Programas Educativos y menor número de estudiantes, como la Coordinación Académica Región Huasteca –con cinco programas–, y la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades –con seis programas. En contraste, la Facultad de Contaduría y Administración se ubica en el segundo lugar en número de estudiantes, pero en la posición seis por la cantidad de programas educativos (UASLP, 2023). 

La construcción social de lo femenino y lo masculino se asocia con el género que, en buena medida, determina las funciones, actividades y opciones de carrera que eligen las mujeres jóvenes, frente a los hombres jóvenes. En este sentido, la selección de carrera se relaciona con las diversas áreas de estudio, investigación y opciones laborales que podrían llevar a cabo las mujeres jóvenes, frente a sus contrapares varones. Así, si bien el número de matrícula femenina es mayor a la masculina, tanto en el nivel Técnico Superior como en el nivel de Bachillerato, Licenciatura y Posgrado –con porcentajes de 63.1%, 55.3%, 53% y 52.3%–, se observa cómo existe un determinante cultural y social que liga a las mujeres jóvenes con ciertas áreas de investigación y aplicación del conocimiento, frente a sus contrapares varones, creando diferencias significativas en la matrícula para determinadas carreras (UASLP, 2023). 

Las facultades con una sobrerrepresentación femenina –es decir, que la matrícula femenina es 60% o más, mayor que la masculina– son, en primer lugar, la Facultad de Enfermería y Nutrición, donde la cantidad de mujeres universitarias rebasa 80% del estudiantado, seguida de la Facultad de Estomatología (75.3%), y en tercer lugar la Facultad de Psicología (73.7%). En contraste, y bajo un determinante social y cultural para los hombres jóvenes, existe una sobrerrepresentación masculina –es decir, la matrícula masculina es de 60% o más, mayor que la femenina–, asociada a las ciencias exactas, a través de la Facultad de Ingeniería, con un porcentaje mayor a 70% (70.4%); seguida de la Facultad de Ciencias (62.2%) y, en tercer lugar, la Facultad de Ciencias de la Comunicación (60.6%) (UASLP, 2023). 

Respecto al nivel posgrado, las facultades que ofrecen un mayor número de programas educativos son, en primer lugar, la Facultad de Medicina con 27 (Especialidad, Maestría y Doctorado); la Facultad de Ingeniería, con 13 (Maestría y Doctorado), y la Facultad de Derecho “Abogado Ponciano Arriaga Leija”, con 8 (Especialidad, Maestría y Doctorado). En contraste, las que ofrecen el menor número de programas de posgrado son la Facultad de Ciencias de la Comunicación, la Facultad de Economía y la Facultad de Ciencias de la Información, sólo con un programa. Por número de estudiantes, el primer lugar lo tiene la Facultad de Medicina (con 678 estudiantes matriculados); en segundo lugar, la Facultad de Ingeniería (con 230 estudiantes) y, en tercer lugar, la Facultad de Derecho “Abogado Ponciano Arriaga Leija” (con 217 estudiantes matriculados) (UASLP, 2023).

En contraste, las facultades con menor número de estudiantes matriculados son aquellas que sólo cuentan con un programa de posgrado: Facultad de Ciencias de la Comunicación (13 estudiantes); Facultad de Ciencias de la Información (13 estudiantes), y Facultad de Economía (9 estudiantes). Desde la perspectiva de género, y las carreras asociadas al rol tradicional impuesto tanto para las mujeres jóvenes, como los hombres jóvenes, se replica lo observado en los programas de licenciatura, al obtener nuevamente el primer lugar la Facultad de Enfermería y Nutrición, con 82.3%, seguida de la Facultad de Estomatología, con 74.3%, y la Facultad de Psicología con 69.4%. Bajo la misma línea, se replica el mismo resultado observado a nivel licenciatura en los hombres jóvenes, al ubicarse en primer lugar la Facultad de Ingeniería, con 69.1%, y en segundo lugar la Facultad de Ciencias, con 61.6% (UASLP, 2023). 

Otro aspecto que precisar es la cantidad de matrícula a nivel licenciatura que se oferta en la capital del estado, frente a los programas educativos al interior del estado. Lo que permite observar una centralidad en la educación superior universitaria en la capital del estado de San Luis Potosí, al ofertar 72 programas académicos de licenciatura, frente a 32, sumando el total de todas las facultades y coordinaciones educativas al interior del estado. Respecto al alumnado, el número total inscrito en las facultades de la capital potosina, supera en cinco veces a la cantidad de matrícula en todas las facultades y coordinaciones del interior del estado, con un total de 29,498 jóvenes matriculados en las facultades y coordinaciones de la capital, frente a 5,837 en las coordinaciones y facultades al interior del estado (UASLP, 2023). 

A nivel posgrado esta tendencia se replica al arrojar una matrícula total de 2,106 estudiantes en los programas de posgrado en la capital potosina, frente a 46 en las facultades y unidades al interior del estado. Además, estas cifras se relacionan directamente con un mayor número de programas de posgrado que ofertan las facultades, también con una cantidad más alta de alumnado matriculado en sus distintos programas: Facultad de Ingeniería, Facultad de Medicina, Facultad de Ciencias Químicas, Facultad de Estomatología y Facultad de Ciencias. Por último, y desde la perspectiva de género, las mujeres son quienes otra vez obtienen un mayor porcentaje en la matrícula, frente a sus contrapares varones, en estos programas académicos (UASLP, 2023). 

Asimismo, los mayores porcentajes a 50% en el alumnado femenino, tanto en la licenciatura como en el posgrado, contrasta con la planta académica, y en particular frente a los que tienen asignada la titularidad de profesores de tiempo completo (PTC), con un porcentaje mayor a 60%, frente a sus contrapares mujeres. En este sentido, se observa una tendencia del profesorado de tiempo completo a la masculinización, tanto en los programas de Doctorado como Maestrías y Especialidades, así como aquellos reconocidos por el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) con algún reconocimiento, observando en las mujeres un porcentaje entre 33% y 38% (UASLP, 2023).

 

Participación ciudadana del estudiantado de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en los espacios mediáticos y digitales de producción local

Los resultados que se presentan parten de un estudio interdisciplinario que ha tenido como objetivo general analizar el grado de interacción, participación e incidencia del estudiantado universitario de la UASLP tanto en los espacios mediáticos como en los digitales y, específicamente, a partir del diseño y de la aplicación de un instrumento aplicado en formato digital, a través de la plataforma Google Forms. En este sentido, se conformó el diseño probabilístico de muestreo aleatorio simple, bajo un criterio no probabilístico y de bola de nieve a hombres y mujeres, en formato desagregado por género, que cursan actualmente una carrera universitaria en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en los meses de febrero a mayo del año 2023.(5)

El diseño del instrumento se dividió en tres líneas temáticas de análisis; en la primera parte: perfil sociodemográfico-socioeconómico y relación con el entorno, se abordaron aspectos relacionados con la edad; la identidad sexual; el semestre que se cursa; el área de conocimiento con la que se relacionan los estudios que se cursan; la zona de residencia; el ingreso promedio familiar; el nivel académico (del padre y de la madre); con quién se comparte la vivienda; el trabajo del padre y de la madre; las prestaciones laborales del padre y de la madre; los apoyos gubernamentales con que cuenta el estudiantado: trabajo, número de horas, salario mensual y en qué se utiliza; el tiempo dedicado al cuidado de familiares, limpieza y alimentación, y las personas que en la actualidad dependen económicamente del salario percibido por las y los estudiantes universitarios. 

En esta primera parte, el lugar de residencia con mayor porcentaje fue Soledad y el Centro Histórico (barrios); los ingresos económicos familiares fluctuaron entre $5,000.00 y $20,000.00; además, el nivel académico del padre y de la madre determina, en gran medida, la continuación de los estudios universitarios. A través del instrumento se observa que el padre de las y los jóvenes universitarios tiene el nivel de educación superior terminado. En el caso de la madre, los hombres jóvenes refieren el nivel académico universitario concluido; en el caso de las mujeres jóvenes, sus madres sólo concluyeron la educación media básica (secundaria), lo que significa una brecha generacional de educación académica de género, entre madres e hijas. 

La familia nuclear continúa siendo un referente cultural para la transmisión de valores y mantiene robustez, ya que más de la mitad de las y los jóvenes universitarios refieren vivir con ambos padres, y en segundo lugar se encuentra sólo la madre y familiares maternos. Las y los jóvenes universitarios describen que ambos padres trabajan; sin embargo, el porcentaje de padres (hombres) que trabajan es mayor que el de mujeres. Aproximadamente la mitad de los padres de las y los jóvenes universitarios no cuentan con prestaciones laborales de ningún tipo; en el caso de las madres de las jóvenes universitarias y los jóvenes universitarios, el porcentaje es mayor a 60%. Aun cuando el porcentaje de hombres y mujeres jóvenes que trabajan es inferior a 50%, se observa una pauperización del trabajo remunerado juvenil, al fluctuar entre $1,000.00 y $2,000.00 mensuales, o incluso depender por completo de las propinas y sin contar con ninguna prestación laboral. 

En la segunda parte: relación con los espacios mediáticos y digitales (acceso, usos y formas de participación), se abordaron aspectos relacionados con el número de televisiones en casa; plataformas digitales; los canales en televisión abierta que se ven; los canales de transmisión local que se ven; los noticieros locales que se transmiten en la televisión abierta que se ven; los noticieros locales que se transmiten en la radio y que se escuchan; los noticiero en las redes digitales que se ven o escuchan; la conexión a internet; las formas de conexión a internet; las redes digitales utilizadas; el tipo de información que se consulta; el medio de información que se consulta; los hábitos en las formas de consulta de la información; el tiempo conectado a internet; los horarios de conexión a internet; la frecuencia de consulta a medios de información (mediáticos y digitales); la motivación para conectarse a redes digitales; el uso y aprovechamiento en plataformas digitales; la frecuencia de uso en redes sociales, y el nivel de involucramiento juvenil a través de redes o comunidades virtuales.

Aun cuando la mayoría de las y los jóvenes refieren tener, al menos, una televisión en casa, televisión por cable y conexión a internet, las formas de participación e interacción se relacionan con las plataformas Facebook, WhatsApp, Twitter y Telegram. Sobre la información que consultan, el primer lugar en hombres y mujeres, es el entretenimiento, y en segundo lugar, en hombres deportes y en mujeres cultura. Tanto hombres como mujeres consultan medios de información en redes sociales, en primer lugar, y en segundo lugar en páginas web. Tanto los periódicos como las revistas impresas obtuvieron porcentajes inferiores a 10%. La televisión abierta mexicana y los noticieros continúan en el gusto de las juventudes, pero en menor medida, al igual que la radio y sus noticieros, con porcentajes menores a 20%. Los hábitos de consulta, como las motivaciones y el tiempo de conexión, refieren un involucramiento de ciudadanía de básica a media entre las juventudes, al referir leer los titulares y las notas completas de las noticias que se consulta, así como publicar y compartir información. 

En la tercera parte: ciudadanía activa: creación de contenidos –generación de cambios en los contenidos publicados–, modificación en las políticas tanto de los espacios mediáticos como en las plataformas digitales, se abordaron aspectos relacionados con el nivel de involucramiento, participación e incidencia, tanto en los espacios mediáticos como en los digitales. Las temáticas se relacionaron con la creación de páginas web, plataformas o canales para la transmisión de contenidos en formato digital; el tipo de contenidos que son considerados para ser publicados; las modificaciones que se podrían (deberían) hacer tanto en los espacios mediáticos (radio y televisión) como en los digitales, para lograr una mayor participación e inclusión en los contenidos que se emiten; grado de determinismo en las formas de participación juvenil en redes digitales; grado de generación de cambio tanto en los espacios mediáticos como en los digitales, a través de la participación juvenil; modificaciones necesarias a tomar en cuenta para la generación de cambios, tanto en los espacios mediáticos como en los digitales, con el fin de lograr una mayor participación e inclusión de las juventudes universitarias, en los contenidos que se emiten. 

Este último apartado permitió observar las opiniones, y el análisis y crítica, tanto de la forma de funcionamiento como de las ventanas que se abren para la interacción, la participación y el involucramiento activo de las audiencias jóvenes en las plataformas digitales, desde la visión de las juventudes universitarias. En este sentido, hombres y mujeres jóvenes consideran que las redes digitales determinan las formas en que se participa, limitándolas a ciertas temáticas y a partir de una ciudadanía básica a media. Sobre las modificaciones que se podrían hacer, los mayores porcentajes se relacionan con contenidos más lúdicos, interactivos, además de generar nuevos programas y canales; ambos géneros biológicos también propusieron la inclusión de jóvenes en el diseño, la producción y programación. Sin duda las y los jóvenes tienen claro lo que sucede en las plataformas digitales, respecto a cómo se ha diseñado el contenido y las estrategias de participación, desean ser incluidos e incluidas, y tienen la disposición de generar cambios con el fin de lograr espacios más inclusivos y democráticos para lograr un involucramiento activo y ciudadano de tercer nivel.

Conclusiones

La participación ciudadana ha resultado relevante para el ingreso a la modernidad, desde los parámetros occidentales (Europa y Estados Unidos); sin embargo, con el paso del tiempo se evidencia el involucramiento activo de las personas, para su continuidad y supervivencia, desde otros frentes de análisis. Así, se parte de la construcción de la ciudadanía y su posterior evolución, comenzando por aquella relacionada con la formación de los estados nacionales y el acceso al voto político; a las diversas acepciones que integran nuevos aspectos, a través de la ciudadanía crítica, la ciudadanía social y, en especial para nuestro tema de análisis, la ciudadanía digital, misma que involucra una participación bottom-up (de abajo hacia arriba), y desde tres niveles: bajo, medio y alto. 

En el segundo apartado, “Universidad Autónoma de San Luis Potosí, contexto general”, se realizó una radiografía de la principal institución universitaria de la capital del estado con carácter público, al ofrecer 212 programas académicos, tanto en la capital del estado como en sus cuatro centros educativos, al interior del estado, sumando actualmente 30,335 estudiantes matriculados. En este apartado se reflexionó sobre el número de programas académicos por facultad, la cantidad de mujeres y hombres matriculados, las facultades con mayor presencia femenina y masculina, y los programas de posgrado que se ofrecen. Resulta relevante puntualizar sobre la construcción social de lo femenino y lo masculino, determinando en buena medida las funciones, actividades y opciones de carrera que eligen las mujeres jóvenes, frente a los hombres jóvenes, derivando en una mayor proporción de mujeres matriculadas en las Facultades de Enfermería y Nutrición, Estomatología y Psicología, en contraste con los hombres jóvenes en la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Ciencias. 

En el tercer y último apartado, “Participación ciudadana del estudiantado universitario de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en los espacios mediáticos y digitales de producción local”, se ofrecen los datos estadísticos producto de un instrumento aplicado en formato digital, a través de la plataforma Google Forms, a jóvenes universitarios y universitarias de la UASLP. El diseño de dicho instrumento se dividió en tres líneas temáticas; en la primera: “Perfil sociodemográfico, socioeconómico y relación con el entorno”, los resultados recabados permiten observar que el nivel académico del padre y de la madre definen, en buena medida, la continuación de los estudios universitarios. Además, el ingreso familiar fluctúa entre los $5,000.00 y $20,000.00, mismo que resulta limitado para los gastos requeridos; más de la mitad de los padres y las madres de las juventudes universitarias no cuentan con prestaciones laborales de ningún tipo, lo que hace necesario que un porcentaje de estos jóvenes universitarios se inserte en un esquema pauperizado y con salarios entre los $1,000.00 y $2,000.00 mensuales, o que dependan de las propinas que reciben, sin contar con ninguna prestación laboral. 

A partir de la segunda línea, “Relación con los espacios mediáticos y digitales (acceso, usos y formas de participación)”, se observa cómo, aun cuando las juventudes cuentan con aparatos de televisión en casa, sus formas de interacción y participación se relacionan con las plataformas digitales, como Facebook, WhatsApp, Twitter y Telegram. La información que se consulta se relaciona con el entretenimiento, las tareas escolares, la cultura y los deportes. Respondiendo a la pregunta planteada, tanto hombres como mujeres consultan medios de información en redes sociales, en primer lugar, y en segundo lugar en páginas web. En este sentido, si bien los espacios mediáticos continúan siendo vistos, no suponen para las juventudes un punto de referencia y consulta, frente a los espacios digitales. A través de los hábitos de consulta desde la lectura de notas completas y titulares, se advierte el uso de una ciudadanía básica a media. La tercera línea: “Ciudadanía activa creación de contenidos –generación de cambios en los contenidos publicados– modificación en las políticas de los espacios mediáticos, como en las plataformas digitales”, se observan las opiniones y el análisis crítico que realizan las juventudes universitarias acerca de las plataformas digitales y cómo desean participar y ser incluidos e incluidas, tanto en la creación de contenidos como en las políticas de interacción y usos, con el fin de lograr transformaciones sustanciales, en relación con los espacios digitales más inclusivos y democráticos, así como un involucramiento activo y ciudadano de tercer nivel.

PIE DE PÁGINA

(1)  Marshall y Bottomore definen el derecho civil como el conjunto de libertades individuales, de palabra, de pensamiento y fe, así como el derecho a poseer propiedades y concluir contratos válidos, además del acceso a la justicia. Los derechos políticos se asocian con la participación en el ejercicio del poder político. Por último, los derechos sociales se relacionan con el acceso al bienestar económico, a la seguridad social y a la herencia social (Marshall y Bottomore, 1998, págs. 206-207).

(2) La Organización de las Naciones Unidas, a partir de la Agenda 2030, ha planteado la relevancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación con el fin de lograr el cumplimiento de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). Si bien las TIC atraviesan y contribuyen a acelerar el cumplimiento de estos objetivos, específicamente el ODS 9: “por cuanto ayuda a crear una infraestructura siliente, fomenta la industrialización inclusiva y sostenible, y promueve la innovación” (ONU, 2021), las últimas estadísticas de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT, 2021b) observan que “alrededor de la mitad de la población mundial sigue sin utilizar internet.

(3)  La brecha digital y brecha digital de género se define como: “la desigualdad de posibilidades que existen para acceder a la información, al conocimiento y a la educación mediante las nuevas tecnologías […] refiere a la ausencia de acceso a la red, a las diversas herramientas que en ella se encuentran, y a las diferencias que ella origina” (Almenara, 2014, pág. 15). El acceso, los usos y la participación ciudadana en las redes digitales, supone un reto para las mujeres en nuestro país, toda vez que se les han asignado las funciones productiva y reproductiva, asumiendo en forma natural un papel que conlleva mayor tiempo y trabajo, frente a sus contrapares varones, evidenciando una “brecha digital de género”, misma que prevalece entre una generación y la siguiente.

(4)  Los datos estadísticos que se presentan fueron extraídos del Tercer Informe y del Tercer Informe Indicadores, publicados el mes de junio del 2023. A lo largo de este ensayo, se analizan aspectos relacionados con la cantidad de programas educativos con los que cuenta la UASLP, en las distintas regiones del estado y en los niveles Técnico Superior Universitario (TSU), Licenciatura, Especialidad, Maestría y Doctorado. La cantidad de alumnas y alumnos que actualmente se encuentran cursando estos programas, por entidad académica, se han desagregado los datos estadísticos por género. Especialmente en referencia a los programas educativos a nivel Licenciatura y Posgrado, se analiza el número de estudiantes de nuevo ingreso, de egreso, titulados y tituladas, la matrícula escolar 2022-2023, y el total de matrícula escolar 2022-2023; además de la sobrerrepresentación femenina y masculina por programa académico y facultad, tanto en la Licenciatura como en la Especialidad, Maestría y Doctorado. 

(5)   El Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) define el concepto de juventud como el período de la vida de una persona que se ubica entre la infancia y la adultez; es decir, entre los 12 y 29 años de edad (Artículo 2, IMJUVE). Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e informática (INEGI), define a la población joven como aquella comprendida entre los 15 y 29 años de edad, lo que representa 30% de la población en el país. De acuerdo con el último Censo de Población y Vivienda publicado en el 2020, en México residían 37.8 millones de personas de 15 a 29 años de edad (INEGI, 2020).

 REFERENCIAS

Almerana, J. C. (2014). Reflexiones sobre la brecha digital y la educación: Siguiendo el debate. Inmanencia. 4, 2, 14-46. 

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